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Jueves, 1 Noviembre, 2007

El Rey, su princesa y la mariposa que los unió.

Análisis de la Película “El Rey de San Gregorio”, como parte del ciclo de cine “OkupArte”, escuela de Terapia Ocupacional, Universidad de Chile

Por Natalia Nuñez

“La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar y alguna cosa que esperar” (Thomas Chalmers)

El análisis de nuestra interioridad, de todo cuanto nos rodea, desde lo más simple como una flor hasta una complejo proceso es lo que nos ha permitido como Humanos el conocimiento de lo ajeno y de lo que nos atañe como personas para el desarrollo de nuestro ser.

En esta oportunidad toca ir más allá. No sólo quedar con la observación de una película y terminar diciendo “Qué linda” o “Qué fuerte el mensaje”, pero no ahondar en el tema, el cual es entregado y del que se puede sacar provecho. Porque “El Rey de San Gregorio” no es un film que intente mostrar únicamente la realidad del protagonista, interpretado por sí mismo, sino que es elaborado para tomar conciencia de qué tan discapacitados somos como sociedad para comprender la capacidad de amar que tienen dos personas aparentemente incompetentes al querer formar una pareja.

El Rey de San Gregorio Desde un comienzo destaca la autonomía de Pedro, el personaje central, para desenvolverse por sí mismo en su medio, en su comunidad. La ejecución de las actividades de vida diaria, así como las relaciones interpersonales que establece con su madre, vecinos y mismos discapacitados sorprende por nuestro prejuicio de que a personas con algún grado de retraso mental hay que hacerles todo y sólo dejarlos jugar como niños, si es posible. Esto habla de la visión que se tiene de ellos como infantes que nunca crecerán y que por lo tanto deben ser tratados como pequeños indefensos.

Esto a su vez desarrolla una dependencia por parte de los familiares, pues centran su vida en torno a ellos. Es cierto que el integrar a nuestro desarrollo la comunicación y la convivencia a personas
diferentes es positivo y enriquecedor, sin embargo postergarse es la otra cara de esta moneda. Es imprescindible permitirnos un crecimiento armonioso, una vida agradable y espiritualidad acorde con el cariño sincero y cuidado que se le entregue a quienes dependen de nosotros, para que ellos sientan desde el fondo que lo que se les entrega es verdadero. Es emotivo darse cuenta todo lo que hacen las madres por dar lo mejor a sus hijos, representado por ejemplo en la Sra. María, que en un momento de desesperación le declara a su hijo lo mucho que le ama y el centro de vida que él es para ella. El temor que ella siente de perderlo, su permanente cuidado y sobreprotección son rasgos que caracterizan a la mayoría de las personas que viven solamente con enfermos (de todo tipo), si se trata de la única persona que se tiene cerca.

Es cierto que uno, sin querer desarrolla estas costumbres y no para perjudicar, en ningún caso. Lo que sucede es que se tiende a sobreproteger a quienes creemos que no pueden valerse por si mismos. Y es por esta misma razón (el impedirnos verlos como adultos) que nos parece descabellado pensar que ellos puedan necesitar expresar sus sentimientos no como familiares o amigos, sino como hombre o mujer.

El Rey de San Gregorio Amar y querer una pareja es un hecho. Todos en algún momento hemos tenido o no esta oportunidad y es bien sabido que no se trata de cualquier cosa. Es un proceso que lleva su tiempo, dedicación, paciencia y lo más importante: el amor que se tenga por el otro. Personas “normales” lo pueden llevar a cabo con total naturalidad, así como otros no tanto, pero esto no impide que día a día se intente llegar a la felicidad con sólo estar con la persona anhelada. Y esto lo sentimos discapacitados y no discapacitados, consiguiente no debería sorprendernos el mirar cómo dos personas como Pedro y Cati, necesitan estar juntos para sentirse plenos. El problema está en que eso que parece tan obvio como permitirnos expresar nuestros sentimientos y deseos, no parece aceptable en personas con una “incapacidad” mental. Por ejemplo en la escena donde la hermana de Cati ve a Peyo (o Pedro si se prefiere) y se urge porque cree que él pretende desabrochar sus pantalones para abusar de Cati, es una clara muestra de lo mucho que nos afecta y la poca tolerancia sobre el tema. Lo penoso es ver que este supuesto deseo que veía la hermana de Cati en Peyo era tan sólo un mal entendido, porque el quería sacar de sus bolsillos un pequeño pinche de mariposa que él había encontrado entre la basura y los restos de hojas de choclo en la feria de su población.

El Rey de San Gregorio La casi nula comprensión por parte de la familia de cada uno de ellos dificulta su relación. A Peyo le esconden la agenda donde guarda el número de la casa de Cati, a ella no la dejan salir, no pueden comunicarse. Sus respectivas familias no desean que ellos estén juntos porque no quieren perder el control sobre ellos, insisten en verlos como niños… todo aquello contrasta con el apoyo que sienten ambos por sus pares. La relación de igualdad entre ellos, y la oportunidad que tienen para realizar diversas actividades como obras de teatro, momentos de juegos o una tarde de paseo, les permite tener una vida lo más normal posible con las como debería tener cualquier persona. Y lo cierto es que a veces, los programas de estimulación o de recreación no son lo más adecuados ni suficientes para personas con discapacidad mental. En especial si se suma que la falta de recursos frena la ayuda, porque por más voluntad que se tenga es necesario que se implementen algunas herramientas o procedimientos y, más importante aún, personal encargado y especializado para un trabajo completo y de calidad.

Pero además de programas de apoyo a discapacitados de todo tipo que debería tener cualquier comunidad, se suma la importancia que tiene el entorno donde ellos se desenvuelven. En este caso las familias, los vecinos, la población en general, ya que gracias a ellos y la incorporación que se les permite es cuando se les da la confianza para que ellos puedan desarrollarse con la máxima autonomía posible. De esta manera su independencia, sentirse útiles y valorados además de queridos por sus pares, les impulsa a realizar cada vez más actividades, a socializar y consecuentemente acercar a la comunidad a su realidad para que éstos también aprendan de ellos. Y así, sucesivamente, se va formando un círculo virtuoso, en el que la comunicación, la comprensión y la tolerancia sean características que representen a una verdadera comunidad. Instancias como las juntas de vecinos, clubes, centros de rehabilitación, fiestas importantes, reuniones sociales, misas, etc. deben ser las propicias para fomentar la aceptación de las diversidades y de la convivencia con quienes no estamos acostumbrados.

La religión es una buena fuente de difusión de estos valores, así como de fortaleza en los momentos difícilesEl Rey de San Gregorio. Permite la unión de la comunidad así como la promoción del amor al prójimo, en especial a los más desvalidos. Personalmente me conmovió la oración de Peyo en las circunstancias en las que se encontraba. Su princesa se había perdido y todo parecía estar en su contra: su madre, la hermana de Cati. Estaba desesperado, ya no sabía donde más buscar. Acude a su última esperanza: Dios. No pensé que pudiera existir una relación tan estrecha con quien nos dio la vida. Uno no se cuestiona realmente si ellos creen o no, si rezan o aman, si saben distinguir lo bueno de lo malo. Simplemente son cosas que no se piensan, se dejan en el aire, así como el derecho que ellos podrían tener en tener hijos. Son temas que no se tocan, o por lo menos, no se plantean constantemente pero son de gran relevancia, en especial para quienes que en un futuro aspiramos a trabajar con todo tipo de personas.

Con respecto a la realización del film, una de las cosas que más llamaron la atención fue la interpretación de María José Parga en el personaje de Cati: representación de una calidad admirable. Interpretaba tan convincentemente, que cualquiera que no supiera que es actriz, pensaría que se trata de una discapacitada que hace un gran esfuerzo por actuar. Y es por esta misma razón, que a menudo el espectador tiende a confundir la película con un documental bien hecho. Las imágenes y tomas corroboran lo dicho, así como el lugar donde se desarrolla ambientan la trama realistamente. Sin embargo, para el director lo trascendental no es mostrar la precariedad de San Gregorio, sino la mirada romántica de un amor muy especial. Los personajes de Gloria Münchmeyer (Sra. María), Andrés Rillon (Juan), Giselle Demelchiore (Marta), José Soza (Chofer de colectivo) fueron caracterizados con profesionalismo de primera, escenas conmovedoras junto a un equipo técnico crearon la mezcla perfecta para dar como resultado a “El Rey de San Gregorio”

A modo de conclusión se puede señalar que esta película fue enriquecedora, ya que permitió abordar temas que generalmente se tienden a olvidar como la forma que tiene el discapacitado para vivir su sexualidad, la relación que ellos tienen con sus familias, sus pares, la visión que tiene la sociedad de ellos, lo necesario que son los recursos para el trato de calidad en algunos centros de ayuda y de lo capaces que son para realizar actividades de la vida diaria que pueden ser impensadas.

Nuestra misión como futuros terapeutas ocupacionales es, por lo tanto, entregar las herramientas necesarias para permitirles a ellos y otros con diversas discapacidades desenvolverse por sí mismos en su círculo de relaciones, un círculo que ojala sea cada vez más y más grande, para que todos podamos formar parte de una comunidad diversa y agradable para quienes permanentemente son ignorados u olvidados. Porque como miembros de una comunidad es necesario expandir las mentes y aprender de ellos, comprender que todos tenemos derecho a amar y a ser amados. Todos.

Por Natalia Nuñez

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